Ampliamos nuestro fondo documental para los minados del Pantano de Isabel II con un excelente reportaje fotográfico realizado el pasado mes de abril por Luisa Karrer en su última visita a nuestro país. Más de 130 fotografías que nos muestran, además de la obra hidráulica más impresionante realizada en España en el siglo XIX, algunas de las labores mineras de su entorno inmediato.
Minas del Pantano de Isabel II
Paramento escalonado de la presa de gravedad en la cerrada de los Tristanes, sobre la Rambla del Carrizalejo (Fot. Luisa Karrer, 2025)
AccederLa presa de Isabel II, también conocida como Pantano de Níjar, se sitúa a unos 6 km de Níjar, en la cerrada de Los Tristanes sobre la Rambla del Carrizalejo, en la vertiente suroriental de Sierra Alhamilla. Tras algunos trabajos iniciales del "visionario hidraúlico" e inepto gestor Diego María Madolell, la Compañía del Pantano de Níjar inicia oficialmente las obras en 1842, bajo la dirección del arquitecto Gerónimo Ros Giménez, autor también de los planos. Aún con trabajos pendientes, el pantano se inauguró en 1850.
Minas del Pantano de Isabel II
Paramento escalonado de la presa y vaso colmatado. En primer plano, canal del aliviadero superficial de doble arco. Nunca llegó el agua a circular por él (Fot. Luisa Karrer, 2025)
AccederQuizás entonces ya comenzaba a vislumbrarse el fracaso de tan gran empresa al contemplar como el vaso iba acumulando las enormes cantidades de lodos arrastrados desde las ramblas, mientras que los escasos caudales de agua se infiltraban por debajo del paramento de la gran obra. Para 1861 el vaso se hallaba parcialmente colmatado y una década después, cegado casi en su totalidad, fue declarado inutilizable y abandonado. El Pantano de Nijar constituye un excelente ejemplo de cómo al ignorar los condicionantes climáticos y geológicos, grandes obras de ingeniería terminan en desastre económico, cuando no en dramas humanos de diversa naturaleza, tal como el presente nos sigue mostrando a menudo, 150 años después.
Minas del Pantano de Isabel II
Pozo principal anexo a su casa de máquina de extracción (Fot. Luisa Karrer, 2025)
AccederJunto a la gran presa existen mineralizaciones estratoligadas en las rocas carbonatadas del Tiásico medio-superior, que fueron beneficiadas hasta los años 20 del pasado siglo. Se trataba de galena de grano fino, poco argentífera, y sulfuros de cobre muy minoritarios, en diseminaciones o formando concentraciones decimétricas en el cemento dolomitico de unas brechas de cantos también dolomiticos y tamaño centimétrico.
Minas del Pantano de Isabel II
Bocamina oculta en el camino hacia el pozo principal (Fot. Luisa Karrer, 2025)
AccederTanto la morfología del depósito como la composición de sus menas es muy similar a las del más conocido Coto Laízquez, distante no más de 8,5 km al oeste de los minados del Embalse de Isabel II. Las labores son de mucha menor entidad que en el Coto Laízquez, limitándose a varios pozos, el principal de sección cuadrada y 1,5 m de lado, así como numerosas galerías difícilmente transitables, en direcciones diversas.
Minas del Pantano de Isabel II
Sección del socavón con dolomías brechificadas (Fot. Luisa Karrer, 2025)
AccederComo ya hemos señalado, las 133 fotografías que componen esta entrega fueron realizadas por Luisa Karrer en abril de 2025. Podéis ver algunas de ellas junto a las impresiones de Luisa en su post Die Staumauer und die Bergwerke, publicado a finales de abril en Luisas Blog. Como siempre, un enorme placer recibir sus contribuciones.

Minas del Pantano de Isabel II
Llaves de sostén en cámara de explotación de las brechas dolomíticas mineralizadas (Fot. Luisa Karrer, 2025)
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